Ayuno

Día 10 – Ayuno 2026

«Él se adelantó un poco más y se inclinó rostro en tierra mientras oraba: «¡Padre mío! Si es posible, que pase de mí esta copa de sufrimiento. Sin embargo, quiero que se haga tu voluntad, no la mía».»
Mateo 26:39 NTV

Realmente no puedo imaginar lo que debió ser para Jesús en ese momento. Él sabe que el momento ha llegado. El momento para el que vino a la tierra, para sacrificarse por toda la humanidad. Es una tarea noble la que tiene por delante, pero también abrumadora. Conoce el dolor físico, emocional y espiritual que se avecina, y por un instante le resulta abrumador. Y, sin embargo, se rinde.

Rendirse puede ser una de las cosas más difíciles para nosotros como seres humanos. Queremos controlar, reorganizar, hacer que las cosas sean como creemos que deberían ser. Rendirse no es nuestra inclinación natural, pero Jesús nos muestra un camino diferente. En un momento en que podría haber intentado controlarlo todo, dijo: «Confío en que tu camino es el mejor».  

Quizás hoy te encontras en un momento como el de Jesús. Donde miras el camino que tenés por delante y queres controlar el resultado. Ves la relación tensa y, en lugar de perdonar y mostrar gracia, queres tener la razón. Ves la situación laboral y, en lugar de valorar a los demás e intentar encontrar un punto medio, queres salirte con la tuya. Ves los hábitos que se han formado en tu vida y, en lugar de ser honesto y cambiar, buscas una solución parcial que termina haciéndote más daño a vos y a los demás. En lugar de avanzar hacia lo que Dios considera mejor, intentamos controlar nuestro propio destino. ¿Cómo sería para orar la misma oración que Jesús: «No se haga mi voluntad, sino la tuya»? ¿Cómo cambiaría esa sencilla oración hoy? ¿Cómo cambiaría esa sencilla oración algún aspecto de tu vida? Es una oración valiente, y una decisión valiente: ¿estás dispuesto a orarla?

Reflexioná y ora:

Usá estas preguntas para guiar tus oraciones y reflexiones mientras pasas tiempo con Dios hoy.

  • ¿En qué área de tu vida necesitas rendirte a lo que Dios te pide que hagas?
  • ¿Qué podés hacer hoy para pasar de pensar en la rendición a vivirla?
  • ¿Qué te impide rendirte en este aspecto? ¿Cómo podés pedirle ayuda a Dios para superar ese obstáculo?