«y perdónanos nuestros pecados, así como hemos perdonado a los que pecan contra nosotros.»
Mateo 6:12
El arrepentimiento es una palabra que muchas veces ignoramos o evitamos, pero Jesús la pone en el centro de nuestra oración cotidiana. Arrepentirse significa, en esencia, cambiar de rumbo: darnos cuenta de que vamos por el camino equivocado, dar la vuelta y retomar la senda correcta. Aunque confrontar nuestras faltas puede sonar aterrador al principio, la Biblia nos recuerda que no tenemos por qué escondernos, porque Jesús ya pagó el precio de nuestros errores en la cruz, intercambiando nuestra culpa por Su justicia.
Precisamente porque el precio ya fue pagado, el temor no tiene la última palabra. Podemos acercarnos con total confianza al trono de la gracia, sabiendo que ahí no encontraremos rechazo, sino la misericordia y el oportuno socorro que necesitamos para empezar de nuevo. La confesión no es para que Dios se entere de lo que hicimos, sino para que nosotros reconozcamos nuestra necesidad de Él y permitamos que Su amor sane nuestro corazón.
Hoy, quitá el peso de la culpa de tus hombros. Hablá con el Padre sobre esa área en la que fallaste, recibí Su perdón y camina con la frente en alto, sabiendo que cada día con Él es una oportunidad para un nuevo comienzo.
Reflexioná y ora:
Usá estas preguntas para guiar tus oraciones y reflexiones mientras pasas tiempo con Dios hoy.
-
Qué falta o actitud necesitás confesar honestamente ante Dios hoy, para experimentar la libertad de Su perdón?
-
¿Qué paso concreto y práctico podeés dar esta semana para apartarte de ese error y mantenerte en el camino correcto?