«Y a pesar de todo, oh Señor, eres nuestro Padre; nosotros somos el barro y tú, el alfarero. Todos somos formados por tu mano.»
Isaías 64:8 NTV
Rendir la voluntad es un acto de confianza en el diseño de Dios. El barro no le discute al alfarero la forma que está tomando; simplemente se mantiene flexible sobre el torno. Rendirse significa dejar de estar «rígidos» ante las manos de Dios y permitir que Él moldee nuestro carácter, incluso cuando el proceso de presión y cambio resulta incómodo.
A veces nos resistimos al proceso de Dios porque tenemos nuestra propia idea de cómo deberíamos lucir o qué función deberíamos cumplir. Queremos ser vasijas de adorno cuando quizás Dios nos necesita como vasijas de servicio. La resistencia solo produce grietas; la rendición, en cambio, produce una obra maestra.
Hoy, reconocé que las manos que te moldean son manos de un Padre amoroso. No tenés que esforzarte por darte forma a vos mismo; solo tenés que permanecer dispuesto en sus manos.
Reflexioná y ora:
Usá estas preguntas para guiar tus oraciones y reflexiones mientras pasas tiempo con Dios hoy.
-
¿Te sentís «rígido» o resistente ante algún cambio que Dios está permitiendo en tu vida?
-
¿Confiás en que el diseño que Dios tiene para vos es mejor que el que vos imaginás?