«El propósito del ladrón es robar y matar y destruir; mi propósito es darles una vida plena y abundante.”»
Juan 10:10 NTV
Llegan tantas cosas a nuestra vida ,en nuestro día a día, que podemos encontrarnos centrados en lo que necesitamos simplemente para sobrevivir. Absorbidos por la rutina.
Dios desea para nuestras vidas algo más que simplemente sobrevivir; quiere que prosperemos en nuestra relación con Él. Jesús vino para que tengamos vida, y vida en abundancia. Por eso, dedicamos este tiempo especial de 21 días en oración y ayuno.
Oramos, porque Dios escucha nuestras oraciones y se conmueve. Él quiere que lo conozcamos a través de la oración.
Y ayunamos, porque es nuestra forma de decir: «Dios, estoy priorizando mi dependencia espiritual por sobre mis necesidades físicas». Dios a menudo usa el ayuno para liberarnos de aquello que nos impide experimentar la vida plena. De esta manera, podemos acercarnos más a Él.
En estos 21 días, nos comprometemos a buscar más de su presencia, a pedirle que sea Él quien ordene nuestra vida, nuestro corazón, nuestros pensamiento y propósitos durante este año.
¡Que en este tiempo podamos profundizar y experimentar una riqueza mayor en nuestra relación con Dios!
Reflexioná y ora:
Usá estas preguntas para guiar tus oraciones y reflexiones mientras pasas tiempo con Dios hoy.
- ¿Qué espero que Dios haga en mi vida durante estos 21 días?
- ¿Dónde necesito más experimentar la “vida abundante” que Jesús ofrece?
- ¿Qué podría estar distrayéndome de prosperar en mi relación con Dios?
(Si todavía no elegiste cuál va a ser tu ayuno, dedicá unos minutos hoy a orar sobre qué te invita Dios a dejar de lado durante estos 21 días.)