Ayuno

Día 5 – Ayuno 2026

«Él sana a los de corazón quebrantado y les venda las heridas.»
Salmos 147:3  NTV

Que dolorosas pueden ser, paradojicamente, las curaciones de una herida. La limpieza efectiva garantiza su correcta cicatrización y evita problemas mayores. Evitar el momento, puede llevarnos lentamente a un cuadro mucho peor.

Al buscar a Dios con energía renovada, podemos descubrir que arrastramos dolor del pasado o del presente que afecta nuestra relación con Él. Es posible que ese dolor nos acerque más, pero también que nos aleje.

Cuando Él se acerca a nosotros buscando nuestro bienestar, podemos sentir dolor porque hay una herida que aún no ha sanado. Tal vez sea una pérdida que no comprendemos o un evento traumático que no hemos podido procesar. Tal vez sea una traición que todavía duele. Tal vez sea una herida autoinfligida y la vergüenza y la culpa son abrumadoras. Las heridas que no han sanado pueden tener un impacto significativo en nuestra relación con Dios.

El primer paso para sanar es reconocer la herida y pedirle ayuda a Dios. Él quiere ser parte del proceso. La sanidad viene directamente de Él. Aprovecha este tiempo para que el Maestro pueda limpiar todo lo que quiera infectar tu vida. Dejalo a Él que cambie el dolor, por paz abundante!

Reflexioná y ora:

Usá estas preguntas para guiar tus oraciones y reflexiones mientras pasas tiempo con Dios hoy.

  • ¿Hay algún aspecto de tu vida en el que sentís que necesitas sanar?
  • ¿Qué papel crees que tiene Dios en ese proceso de sanación?
  • ¿Qué podés pedirle hoy que ayude a que comience la sanación, ya sea de forma sutil o significativa?