Ayuno

Día 4 – Ayuno 2026

«Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco, y ellas me siguen.»
Juan 10:27 NTV

Me gustaría decir que no va a pasar, pero (sin que nos demos cuenta) ya está sucediendo: nuestra audición está disminuyendo. Algún día nos costará oír las voces importantes cuando la televisión esté prendida, cuando alguien hable por teléfono cerca o cuando haya mucho ruido de fondo. Esto traerá frustración y puede afectar la forma en la que nos relacionamos con la gente o interpretamos las situaciones.

Desafortunadamente, este problema de audición en el mundo físico es algo con lo que muchos lidiamos cuando intentamos oír la voz de Dios. Creo que todos queremos oír lo que Él tiene que decirnos, pero nos cuesta oírlo entre todo el «ruido» del mundo que nos rodea. Las palabras de Jesús en Juan 10 nos recuerdan que, si queremos seguirlo de cerca, necesitamos poder oír su voz.

Cuando creamos un espacio regularmente para leer la Biblia, orar y permanecer en silencio en su presencia, comenzaremos a oír su voz con mayor claridad. Hoy queremos animarte a que intentes encontrar ese espacio.

Puede ser en el auto al apagar la radio, durante un breve paseo en la pausa de tu almuerzo laboral, o incluso al despertar y tomar los primeros mates.

Dale a Dios espacio para que te hable. Apagá «el ruido» y dejá que su voz sea más clara, escuchá lo que tiene que decirte y viví la vida plena para la que te creó.

Reflexioná y ora:

Usá estas preguntas para guiar tus oraciones y reflexiones mientras pasas tiempo con Dios hoy.

  •  ¿Cuándo te resulta más difícil escuchar la voz de Dios?
  •  ¿En qué momento del día te reservarás un espacio para escuchar la voz de Dios?
  • 2 Corintios 10:5 NVI «Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que obedezca a Cristo